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Las consecuencias económicas de la canciller Angela Merkel

Miércoles 28 diciembre, 2011


Juan Jované
Panamá América, Panamá

En 1919 John Maynard Keynes publicó un notable libro titulado “Las consecuencias económicas de la paz”. En el mismo, con una profundidad dramáticamente demostrada por los hechos posteriores, argumentaba sobre el error humano, económico y político que significaba imponerle a la Alemania derrotada el pago forzoso de reparaciones imposibles de cumplir que, además, la sometían a una humillación innecesaria. Paradójicamente es ahora el gobierno alemán, precedido por la señora Merkel, quien aparece imponiendo medidas heroicas al resto de Europa y a su propio pueblo, que no harán más que complicar la crisis existente, creando una situación capaz de sumir a la economía globalizada en un nuevo episodio recesivo.

No es casualidad que tanto economistas keynesianos, por ejemplo Skidelsky, así como conservadores, como lo es Feldstein, hayan calificado la reciente cumbre de la Unión Europea como un fracaso. Bajo el imperio de la señora Merkel, lo único que se acordó en la misma fue someter a todos lo países del área, ya fueran fiscalmente superavitarios o deficitarios, a una política de mayor austeridad, es decir de recorte del gasto público. Esto, como es conocido, tendrá como resultado una contracción de la demanda efectiva, que a su vez recortará el producto y los ingresos públicos haciendo imposible la consecución de los objetivos de reducción del déficit fiscal, todo lo cual llevará a una nueva ronda de recortes del gasto público con consecuencias semejantes. En este contexto, dado que los bancos, principalmente los europeos, son tenedores importantes de los bonos de los gobiernos de los países del área euro, entre los que se encuentran entre otros Grecia, Italia, España y Portugal, es de esperarse que la pérdida de confianza en la deuda soberana de los mismos lleve a un nuevo episodio de crisis financiera. El resto del mundo se vería impactado no solo por el efecto de la inminente recesión europea y la caída de sus importaciones, es decir por el llamado multiplicador del comercio exterior, sino también por el contagio financiero conocido como el multiplicador financiero, que endurecería las condiciones crediticias internacionales. Todo esto al punto que muchos temen una repercusión semejante a la que sacudió a los mercados financieros en el 2008, luego de la quiebra de Lehman Brothers.

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