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Lo más fácil es echarle la culpa a otros

Viernes 27 agosto, 2010


Francisco Cáceres Barrios
La Hora, Guatemala
 
Era cuestión de tiempo para que una pésima administración financiera diera sus resultados. Lo más difícil era que el gobierno de Colom corrigiera sus intenciones de perpetuarse en el poder evitando así derrochar los fondos públicos en propaganda. ¿Quién no ha visto y oído que el presidente Colom haya llegado a centros educativos a afirmar que nadie como él ha trabajado en favor de brindar una mejor educación en las mejores condiciones posibles? Sin embargo, ¿cuántos establecimientos han tenido que suspender sus clases debido a que no han pagado puntualmente los servicios de energía eléctrica o que sus instalaciones se están cayendo en pedazos?; ¿qué es prioritario, ponerse a regalar sin fiscalización algunas bolsas solidarias, láminas acanaladas, gorras o camisetas a los afiliados del partido oficial o mantener los servicios de salud del país en condiciones óptimas?
 
 
Lo peor de todo es que no hay propósito de enmienda, el presidente Colom sigue haciendo lo más fácil, amenazar con no atender más emergencias y cortar servicios esenciales, en vez de ponerse a recortar gastos superfluos o derroches en viáticos y gastos de viaje, como que su nuevo Ministro de Finanzas, continúe sin tomar en cuenta las causas del fracaso de su antecesor, anticipando que para el 2011 el programa electoral Mi Familia Progresa recibirá entre Q1 mil y Q1 mil 200 millones, lo que representa un grosero incremento, cuando la asignación fue para los años 2009 y 2010 de Q248.7 millones y que la información gubernamental en Internet indica que al 30 de julio se iban gastando Q598 millones. Lo que más asusta a la población son los criterios políticos que sustenta el oficialismo cuando priva en el ambiente "que las cosas tienden a estar cada vez peor" tal y como lo manifestara recientemente el columnista Ricardo Rosales Román.
 
Porque podrá sonar bonito que el presidente Colom haga llamados al liderazgo nacional, diputados, líderes religiosos y al sector productivo para que tomen en serio el presupuesto de gastos de la Nación pero, ¿su gobierno ha hecho eso mismo a lo largo de su mandato?; ¿qué decir cuando sin ningún recato ni vergüenza han llegado a las poblaciones de Jalapa y Sanarate, a dar el primer banderazo para colocar el asfalto en la carretera que los une y después de dos años y cinco meses no hayan colocado ni una cuchara de dicho material? Seguimos sin ver por ninguna parte buena voluntad para hacer las cosas de manera honesta y eficaz. No es lo mismo hablar hasta por los codos asegurando que este gobierno hace sus compras y adquisiciones honrada y transparentemente, que tomar las medidas necesarias para hacerla efectiva, por ejemplo, ¿cuándo dejarán de usar el corrupto subterfugio del fideicomiso para comprar equipo, materiales y servicios, lo que a la postre resultan el doble de lo que debió haber costado?