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Los desafíos económicos de 2011

Martes 04 enero, 2011


Leiner Vargas Alfaro
La República, Costa Rica

Decía Mario Vargas Llosa premio Nobel de Literatura 2010 que “La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.” Es por esa razón que enfrentarse a la difícil tarea de predecir o adivinar lo que podría ocurrir en 2011 no es una tarea sencilla. Al igual que mis estudiantes de primer año de economía sonríen cuando les comento “el porqué los economistas somos los profesionales mejor pagados del mercado” nos pagan por decir nuestros pronósticos y nos pagan también, por decir por qué fallaron nuestros pronósticos; espero que mis comentarios sean tomados con precaución, tanto como aquellos que nos dicen los banqueros centrales y otros tantos ilustrados de nuestra profesión. 

Es claro que el tema fiscal será de obligatoria agenda en 2011, el necesario financiamiento del déficit pondrá a prueba la capacidad para efectivamente concertar un balance apropiado entre nuevos impuestos y ajustes del sistema tributario y de gestión pública menuda tarea para nuestros diputados. Se agota de igual forma para Hacienda el límite de financiamiento vía deuda y la gestión pública requiere un remezón fuerte para no decir un verdadero terremoto para ponerla a tono con los tiempos. El 2011 también será el año de la apertura, finalmente dicen algunos lo que pondrá a prueba una de las instituciones más emblemáticas del país, al ICE y su capacidad de reacción en telecomunicaciones, así como, ante la eventual discusión de la apertura del mercado eléctrico. 

Ambos debates son la punta de iceberg del proceso de reforma pública que claramente marca otros temas como la concesión de obra en puertos, infraestructura vial y ferroviaria, y otros pendientes como la reforma educativa y de nuestro sistema de ciencia y tecnología, entre otros tantos temas de gestión pública, por resolver. Finalmente, no menos importante será el reto de sobrellevar las metas inflacionarias y de crecimiento económico y del empleo, en un entorno mucho más desfavorable de precios internacionales del petróleo y de los bienes agrícolas al alza, aportando como tal, una mayor incertidumbre macroeconómica a un sistema cambiario que no termina de convencer. 

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