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Los riesgos de Francia

Viernes 24 febrero, 2012


Juan Jacobo Velasco
La Prensa, Honduras

Hará falta mucho más que la ostensible ayuda de Angela Merkel para que Nicolas Sarkozy pueda conjurar el destino que los pueblos europeos tienden a reservar a aquellos de sus dirigentes a los que identifican con la crisis. A priori, no es un problema ideológico entre derecha e izquierda, por mucho que estas distinciones puedan conservar su pertinencia. Lo que inclina al cuerpo electoral a favorecer la alternancia es antes que nada un juicio sobre un balance, qué duda cabe influido por la crisis, pero balance al fin y al cabo. El ejemplo más reciente es, evidentemente, España.

En efecto, el balance de Nicolas Sarkozy no juega en su favor: el paro ha vuelto a alcanzar una cifra récord, pues afecta a cerca del 10% de la población activa y, lo que es más, si nos centramos en los jóvenes, ese porcentaje se multiplica por dos; el déficit exterior también ha batido su propio récord; el poder adquisitivo, que Sarkozy había prometido incrementar, se ha estancado; y el sentimiento de injusticia sobre las políticas llevadas a cabo es muy fuerte y las desigualdades vuelven a aumentar. A todo esto hay que añadir que buena parte de la población tiene la sensación de que Francia ha bajado algunos peldaños. Ya no ostenta el liderazgo en Europa, que Sarkozy ha cedido manifiestamente a Angela Merkel.

En su defensa, que asume con mucha energía, el presidente destaca la crisis. Y ha sido la crisis lo que le ha hecho cambiar de dirección. Él, que fue elegido con la idea de importar a Francia un modelo de éxito individual a la norteamericana, no ha tardado en volver a la tradición del colbertismo, al intervencionismo estatal y al aumento de los impuestos, pese a que había prometido bajarlos.

En todo caso, para comprender la regularidad de los sondeos que, desde hace más de un año, miden una relación de fuerzas que le es desfavorable, hay que tener en cuenta la percepción negativa de este balance. En la batalla que se ha entablado, Nicolas Sarkozy se presenta como el salvador, el único capaz de guiar el navío en la tempestad. Frente a él tiene a un mediador: el socialista François Hollande. Allá donde Sarkozy busca dividir y señala con el dedo tanto a parados como a inmigrantes, Hollande apuesta por el apaciguamiento y la reconciliación en nombre de la cohesión necesaria para afrontar la crisis. Lo que explica que Hollande vaya en cabeza de carrera es: 1. La aspiración a la alternancia. 2. La voluntad de que la justicia social vuelva a ocupar el primer plano. 3. El rechazo hacia Sarkozy. Estos tres elementos explican que Hollande cuente con una intención de voto muy alta en la segunda vuelta (por encima del 55%). Pero es probable que la batalla entre ambas vueltas sea más abierta de lo que hacen pensar las cifras.

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