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Metrobús/SITRAMSS: Proyectos no sostenibles

Viernes 02 marzo, 2012


Ricardo Ayala K.
La Prensa Gráfica, El Salvador

Todo sistema de transporte colectivo sostenible debe cumplir al menos: 1- satisfacer plenamente las necesidades del usuario, 2- no alterar el entorno, y 3- generar rentabilidad suficiente para los inversionistas, incluyendo costos de renovación de flota cada 10-12 años.

Recientemente atendí una presentación de funcionarios del VMT en la Cámara de Comercio sobre el SITRAMSS, la misma que hicieron en la Asamblea Legislativa para lograr la aprobación del préstamo millonario para ese proyecto. Allí presenté mis argumentos técnicos sobre la no sostenibilidad de este, que ahora resumo acá: 1-No existe una investigación de origen/destino para conocer la demanda real y ajustar la oferta (frecuencias de circulación, tipo y número de buses), y aunque la hubiese, el trazo de las rutas no obedecería a las necesidades del usuario sino a lo que permita la geometría de las pocas vías donde puedan construirse los carriles exclusivos necesarios, cuyo alto costo complica el proyecto. 2- Esas rutas de operación alterarán el entorno vial, pues al ser carriles vedados al tránsito normal complicarán la circulación vial; cerca del 3% de vehículos es el equivalente de los buses sustituidos, pero los carriles se reducirán entre 50% a 33%, según existan dos o tres carriles en las ya saturadas vías actuales. 3- Los buses articulados (160-200 cupos) solo pueden ser rentables durante cinco de las 17 horas de operación cotidiana (demandas matinal y vespertina), pero en el resto del día (al menos 12 horas) circularán vacíos ya que la demanda no excederá de 10 usuarios por kilómetro de recorrido, con gran sacrificio de la rentabilidad y alto incremento del subsidio.

Tampoco existe hasta ahora ningún estudio de prefactibilidad económica, pese a que, según afirmó el expositor, ya se trabaja en la ingeniería de detalles constructivos y en la terminal de Soyapango.

Gobiernos recientes desarrollaron proyectos mal planificados y peor construidos bajo la dirección de asesores extranjeros (puerto de La Unión, represa El Chaparral, bulevar Diego de Holguín, hospitales, etcétera), cuyos criterios no siempre coinciden con los intereses del país. Tales proyectos hicieron crisis cuando los gobiernos que los crearon ya habían concluido su período.

Con el SITRAMSS será el primer caso en que al partido del gobierno que lo genera le coincide simultáneamente la caótica crisis de este y las elecciones presidenciales (2014) si se cumple el programa constructivo presentado. La selección de los vehículos y su capacidad para el transporte colectivo obedece a la demanda real y esta determina la ruta. Por el número de habitantes involucrados, el sistema nuestro solo puede ser eficiente con buses convencionales (45-55 cupos).

Los articulados no son sostenibles ni en Ciudad de Guatemala, que atiende a más del doble de población que acá. Desde el punto de vista técnico, el SITRAMSS luce tan ilógico y contraindicado como adquirir un bus de 18 asientos para llevar dos niños al colegio. Para evitar el evidente problema anunciado es necesario que el VMT organice un foro técnico con los expertos nacionales independientes y universidades que conocen del tema, así como usar las conclusiones y recomendaciones que de allí resulten para diseñar el sistema de transporte colectivo eficiente y sostenible que necesitamos.

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