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Negocios a cambio de democracia

Miércoles 26 enero, 2011


Roberto Rubio Fabián
La Prensa Gráfica, El Salvador

En muchos países, importantes sectores empresariales han solido ser complacientes con los regímenes autoritarios de derecha. El Salvador no es la excepción. Un ejemplo reciente: poco o nada dijeron de la “fusión” de los tres poderes del Estado, de las fracturas a la institucionalidad, y de los casos de corrupción del gobierno anterior. Mientras el negocio va bien no queda tiempo para pensar en democracia.

Pero la genuflexión empresarial igual se inclina hacia la derecha o la izquierda. Negocio es negocio dicen las transnacionales, y salen corriendo para China. Y cuando se les pregunta por la democracia responden, ¿cuál democracia? El negocio va bien en Nicaragua. La economía crece, las exportaciones suben, llegan inversiones externas más que en nuestro país, empresarios locales están invirtiendo con entusiasmo... y en silencio complaciente de grandes empresarios ante la usurpación de casi todos los poderes del Estado por Ortega y sus allegados.

En la primera reunión del año que tuvo el presidente Ortega y sus colaboradores con el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) el 18 de enero, estaban algunos de los grandes empresarios que están haciendo buenas ganancias al amparo del gobierno autoritario de Nicaragua (y otros que las quieren hacer, como el ex presidente Saca). Estaban también otros empresarios que osaron preguntarle a Ortega por algunos de los puntos que llevaba la Agenda 2011 del COSEP, referidos a la necesidad de la observación electoral internacional y nacional, a la ampliación de la cedulación, a la composición de un Consejo Supremo Electoral confiable. 

La respuesta del gobierno fue “esa es harina de otro costal”, “eso se discute en otras instancias”, “acá vamos a hablar solo de sus necesidades y preocupaciones económicas”. En otras palabras, yo presidente les ofrezco lo que quieran para invertir, les doy los permisos que quieran, les bajo los impuestos que quieran, les mantengo a raya los sindicatos, etc., pero a cambio déjenme a mí los asuntos de la democracia. 

Les cambio ganancias empresariales por pérdidas democráticas. Y así coexisten somocistas, conservadores, liberales y anti comunistas con la supuesta izquierda radical sandinista. Dentro del horizonte político de nuestro país cabe la posibilidad que la “izquierda” autoritaria y empresarial, la izquierda S. A., llegue al gobierno. Ojalá que para entonces las rodillas empresariales no se encuentren tan flexibles.

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