Lunes 21 septiembre 2020

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Obama, Cuba y el Caribe

Viernes 21 enero, 2011


Andrés Oppenheimer
El Periódico, Guatemala

Punta Cana, República Dominicana. Me encontraba visitando esta playa paradisíaca de la República Dominicana el día en que el gobierno del presidente Obama anunció nuevas medidas destinadas a permitir más viajes desde Estados Unidos a Cuba, y no pude evitar preguntarme si el aumento gradual del turismo estadounidense a Cuba tendrá un impacto devastador sobre los demás centros turísticos del Caribe.

Las medidas anunciadas por la administración de Obama el 14 de enero no implican el levantamiento del embargo a los viajes a Cuba, y no provocará una avalancha inmediata de turistas estadounidenses. Las nuevas medidas facilitarán las visitas organizadas por escuelas, iglesias y grupos culturales a la isla, permitiéndoles organizar vuelos charter como parte de un plan destinado a aumentar los contactos personales entre ambos países.

Pero junto con las anteriores medidas adoptadas por el gobierno de Obama para facilitar los viajes de los cubanoestadounidenses a Cuba, indudablemente generarán un considerable aumento del turismo de Estados Unidos a Cuba. Eso ya está ocurriendo. Un viajero frecuente a La Habana me dijo recientemente que hubo unos 20 vuelos diarios de Miami a La Habana en diciembre, cuando los cubanoestadounidenses de Florida viajaron masivamente a visitar a sus parientes en la isla para las fiestas de fin de año. Ahora, las agencias de viajes podrán organizar vuelos charter con propósitos “culturales” que podrían –si la administración interpreta con flexibilidad sus propias reglas– incluir cualquier cosa, desde observación de pájaros hasta visitas a los templos de santería.

“No va a haber una explosión inmediata de turismo estadounidense a Cuba por estas medidas, pero eso eventualmente ocurrirá”, dice Andy Dauhajre, un economista que dirige la Fundación Economía y Desarrollo de República Dominicana, “Y cuando eso ocurra, va a haber un impacto significativo sobre varios destinos turísticos como Cancún, Jamaica y República Dominicana”. Según las estimaciones de Dauhajre, basadas en un informe de 2008 del FMI, una apertura total del turismo estadounidense a Cuba podría generar un flujo de entre 1 millón y 3 millones de turistas anuales a la isla, que –en este último escenario– podría dar como resultado una pérdida anual de 700 mil visitantes estadounidenses en Cancún, 600 mil en Bahamas, 400 mil en Jamaica y 360 mil en República Dominicana.

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