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Objetivos del Milenio y obstáculos

Viernes 24 septiembre, 2010


Arnoldo Mora
La República, Costa Rica

Si el ser humano hace política es porque es el único animal que viene a este mundo más programado cultural que genéticamente, si bien este último factor juega también un papel decisivo en su conducta individual y colectiva. El ser humano debe construir por sus acciones su futuro. Este margen de acción se acrecienta a medida que aumenta su comprensión y dominio sobre la naturaleza gracias al avance de la ciencia. Pero, para construir el futuro, el ser humano debe tener metas. 

Por eso, los males y dolencias, los desafíos y retos más serios y trascendentes ya no se dan entre gobiernos o naciones, o entre bloques geográfica o políticamente unidos, sino teniendo presente que constituimos una sola familia. Esto aumenta, no solo nuestra responsabilidad como ciudadanos del mundo, sino también la magnitud de la carga que llevamos sobre los hombros. Hoy no se trata de ser más poderosos individualmente, sino de sobrevivir como especie. La amenaza no son los otros, sino nosotros mismos y nuestra capacidad de asumir con éxito esa aventura única de seguir siendo seres vivientes en nuestra condición de humanos. 

Por eso el desafío mayor de la especie sapiens es demostrar que puede superar las injusticias que crea el desorden imperante, el intercambio desigual; conservar el planeta como una rica fuente de biodiversidad, es alimentar a su creciente población no solo en su estómago —lo cual es lo primordial— sino en su mente con ideas y en su corazón con valores. Estas inquietudes me llegan a la mente mientras me informo en torno a lo que las Naciones Unidas han llamado un tanto pomposamente, LOS OBJETIVOS DEL MILENIO, oyendo las intervenciones de no pocos líderes políticos en la Asamblea General de la ONU y las reacciones de analistas y generadores de opinión pública internacional. 

Nunca ha crecido más la producción de alimentos y avanzado más la medicina. Pero, por trágico contraste, nunca como ahora sufrimos la amenaza de guerras devastadoras; nunca como ahora todo pende y depende de los mercados globalizados; nunca hemos estado más abundante y rápidamente informados; nunca como ahora la humanidad se siente sobrecogida por las consecuencias de sus propias acciones. 

A medida que aumenta nuestra comprensión del Universo por el desarrollo científico, se acrecientan los retos del ser humano consigo mismo, con su libre albedrío. Sus mayores desafíos son políticos y, por ende, lo que se requiere es voluntad política para acabar con la pobreza y con un sinnúmero de enfermedades; para lograr alfabetizar a todas las poblaciones del planeta. Tenemos los instrumentos para construir una paz duradera y hacer que la fraternidad entre todos los pueblos sea algo más que una quimera. Pero… ¿tienen los países poderosos esa voluntad política?

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