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Pemex está amarrada al pasado, no al futuro

 
Miércoles 30 Agosto, 2017
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La petrolera estatal colombiana Ecopetrol ha lanzado una nueva estrategia comercial que su contraparte mexicana, Pemex, podría querer seguir.

Francisco Bayón, el nuevo CEO de Ecopetrol, es un ingeniero con 25 años de experiencia en la industria petrolera en Colombia y en el extranjero, incluyendo el cargo de Vicepresidente para Latinoamérica de la británica BP.

Los CEO de las petroleras principales además pasan generalmente una década o más en el puesto.

Por el contrario, en sus 79 años de historia Pemex ha tenido una sola vez a un jefe que trabajaba previamente en la industria petrolera.

Todos los demás han sido burócratas, nombrados por el presidente, que en promedio pasan menos de tres años en el puesto, incluyendo uno cuyo término demuestra dramáticamente la manera poco profesional en la que Pemex es dirigida.

Cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo tuvo que reorganizar su gabinete tras la erupción de la llamada "crisis financiera Tequila" en 1994, dio el cargo de Secretario de Transporte a Carlos Ruiz Sacristán, apenas dos semanas después de nombrarle jefe de Pemex.

No se trata de criticar al actual jefe, José Antonio González Anaya, un joven con reputación de honestidad y modestia —sus hábitos de ocio incluyen ciclismo y un vaso o dos de cerveza artesanal— con amplia experiencia financiera, obtenida en su trabajo anterior como jefe del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Por otro lado, González es un aficionado en cuanto a las operaciones de Pemex, que enfrenta declives crónicos en la producción de petróleo y gas natural.

Mientras tanto, las importaciones de gasolina inundan el mercado mexicano, porque Pemex es incapaz de refinar lo suficiente del crudo que produce.

Dirigida por los mercados, no la burocracia, Ecopetrol, ONGC de India, Petronas de Malasia, y la noruega Statoil son empresas estatales que buscan oportunidades de petróleo y gas en todo el mundo.

A pesar del éxito reciente de la reforma energética de México, Pemex por su parte permanece menos como una empresa que como agencia gubernamental, incapaz o asustada de ir más allá de las fronteras nacionales mientras todavía sueña con un pasado glorioso.