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Política económica y la clientela partidaria

Martes 18 enero, 2011


Facundo Guardado
La Prensa Gráfica, El Salvador

La afirmación de que el progreso solo puede estar cimentado en el retorno del colón como moneda nacional y que lo único positivo de este gobierno son los programas de subsidio, es un asunto serio. El líder del partido oficial, cosa de la que no se entera aún, también critica a su gobierno por incrementar de forma desmedida la deuda pública y por el intento de reducir el subsidio al gas de consumo doméstico, entre otros. 

Me imagino que en el partido tendrán la fórmula secreta para mantener los subsidios y no aumentar la deuda pública en una economía que creció menos del 1%. Deberían pasársela al secretario técnico y a los ministros de Economía y Hacienda para que no pierdan el tiempo. Lo bueno de todo esto es que, al final y de forma muy categórica y sincera, Medardo González confirma que la preocupación de su partido es que la clientela política no se vea afectada. Medardo eleva la demanda de darle satisfacción a su clientela política a categoría de política económica.

Es difícil saber si los líderes del FMLN ya se han enterado de que los subsidios generalizados lo que hacen es transformar a los pobres en miserables y en mendigos y que, al final, los que se lucran de ese tipo de políticas son los que más tienen. ¿Creerán de verdad en el Frente, aun con todas las evidencias a su disposición, que el actual subsidio al gas beneficia a los más pobres? ¿De verdad creen que con lo que están proponiendo beneficiarán a los que más lo necesitan?

¿Será que no son capaces de darse cuenta de que esa forma de distribución del ingreso lo que hace es quitarle a los que menos tienen para darle a los que más tienen? Por supuesto que también impresiona la certeza que tienen las autoridades de Economía de que con la fórmula de entrega del subsidio están beneficiando a los más pobres, a los que no consumen energía. Los más pobres tendrán que dedicar, como mínimo, un día entero para dar con el sitio donde les van a reintegrar el subsidio y luego les dirán que regresen la semana siguiente porque les falta un papel o porque la cola era demasiado larga y, al final, terminarán perdiendo un día laboral, hambreando y endeudados.

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