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Política y finanzas públicas

Miércoles 22 septiembre, 2010


Bismarck Méndez Rojas
El Nuevo Diario, Nicaragua
 
 
En un mundo con fronteras económicas prácticamente inexistentes debido a la fluidez de los servicios financieros, la interrelación de las economías y las características propias del capital, las posibilidades de intervención estatal se vuelven más reducidas, limitándose el rol del Estado a garantizar la disponibilidad de servicios financieros y, a tratar de evitar los riegos propios de la volatilidad del mercado. 
 
Como bien señala el informe del Banco Mundial, Finance for Growth: Policy Choices In A Volatile World, “acertar en las grandes decisiones de política financiera se ha convertido en uno de los principales desafíos para el desarrollo en el nuevo siglo”. En Nicaragua, donde nuestra capacidad de asombro ha de ser constantemente actualizada, el desafío de acertar en la política financiera se ve agravado con el desafío que supone la implementación del populismo en un año preelectoral.
 
La demanda actual del conocido grupo de los “No pago”, con relación a que el Estado cubra deudas –aproximadamente 16 millones de dólares- de este grupo de ciudadanos particulares, no tiene sino un trasfondo populista, político y chantajista, por tanto carece de una justificación socioeconómico racional. Sin embargo, en este punto pueden converger -como supuestas justificantes-, una serie de preocupantes percepciones para el futuro de las finanzas públicas en Nicaragua, y para el futuro mismo del Estado y de los ciudadanos, siendo inevitable la comparación con otra medida recién adoptada por el gobierno, el “bono solidario”.
 
La existencia de este bono -beneficio socialmente más aceptado-, sin lugar a dudas es un paliativo para las clases asalariadas más desfavorecidas de este país, no necesariamente para las más desfavorecidas de nuestra sociedad, pues está claro que un escalón mas abajo de esta fuerza laboral asalariada, existen otros niveles poblaciones en completa precariedad económica.
 
La relación entre el “bono solidario” y la demanda de los “No pago”, a mi juicio es estrecha, pues el primero reactiva la existencia de un fondo estatal extrapresupuestario para apaciguar las demandas sociales, pero también renueva la visión paternalista del Estado, en cualquier caso, las condiciones de otorgamiento del bono han sido tierra labrada para la demanda de los “No pago”.