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Popularidad presidencial: los números no cuadran

Martes 22 mayo, 2012


La popularidad de un presidente suele ser proporcional a los resultados económicos de su país.

Sin embargo, las clasificaciones en la región demuestran que los centroamericanos son más complejos, a la hora de decidir cuánto —o cuán poco— aprueban a sus líderes.

La economía de El Salvador puede estar haciendo mal. Sin embargo, el presidente Mauricio Funes es el líder más popular de Centroamérica, de acuerdo con las últimas encuestas.

Mientras tanto, los presidentes de Panamá y Costa Rica se encuentran en la parte inferior de la clasificación, a pesar del hecho de que las economías de ambos países son los más fuertes de la región.

De hecho, el único país, tanto con una economía creciente y un presidente popular —Daniel Ortega— es Nicaragua.

Por su parte, la economía es solo uno de los factores de tomar en cuenta por parte de los salvadoreños, cuya principal preocupación es la violencia criminal. En este sentido, Funes ha hecho bien, a raíz de una reciente tregua entre las bandas locales y fuerzas de seguridad.

Además, Funes se percibe generalmente como un moderado, que ayuda a enterrar los fantasmas de la guerra civil de la nación.

En Costa Rica, la economía va bien. Sin embargo, la presidenta Laura Chinchilla, quien quedó en el último puesto en las calificaciones de los líderes centroamericanos, se ha visto débil en la lucha contra la corrupción.

Quizás la mayor sorpresa de la clasificación es la de Ricardo Martinelli, quien apenas terminó por encima de Chinchilla.

En este caso, la economía panameña puede ser en pleno auge, y los panameños pueden aprobar proyectos importantes, incluyendo un metro de la capital, y la expansión del Canal de Panamá.

Pero el carácter de Martinelli es considerado, en el mejor caso, abrasivo, y en el peor, corrupto, tras los alegatos de sobornos en relación con varias negociaciones internacionales por parte de su administración.

Muchos panameños además están molestos por los esfuerzos de Martinelli, percibidos a veces cuestionables, para cambiar la Constitución con el fin de ganar la reelección.

Para el éxito del líder de un país, el estado de la economía suele ser crucial.

En Centroamérica, parece que un presidente debe hacer más.