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Por un pelo

Martes 15 noviembre, 2011


José Raúl González Merlo
Prensa Libre, Guatemala

Grecia se volvió a salvar como “gato panza arriba”… e Italia, también. Ambas naciones, junto con Portugal, España e Irlanda, y ahora Francia, van juntas a un encuentro cercano con la realidad económica. Durante mucho tiempo los ciudadanos europeos gozaron de los beneficios del Estado benefactor, financiado con deuda pública hasta que la realidad los alcanzó. Un cambio de primer ministro y la aceptación de medidas de austeridad impuestas por sus colegas europeos salvaron el paquete de rescate a favor del gobierno griego.

Aún así, los inversionistas en deuda pública griega perderán el 50% de lo invertido. La salida de Berlusconi y la aprobación de medidas de austeridad pública han “calmado” a los inversionistas de la deuda italiana. Hasta la deuda pública francesa dio señales de preocupación a los inversionistas. Se habla de “contagios” y de “ataques especulativos”. Son excusas para evadir la responsabilidad de los gobernantes y echársela a los “especuladores”.

Grecia e Italia tienen algo en común: niveles de deuda pública superiores al 100% del tamaño de su economía. ¿Cómo se puede “contagiar” eso? La crisis económica europea no tiene otro culpable más que sus insostenibles políticas públicas. Una situación de alto nivel de endeudamiento conlleva también un alto riesgo. En esas circunstancias, la crisis está a la vuelta de la esquina. Una gripe fácilmente deriva en neumonía. El estado benefactor se encuentra con la realidad. Las generaciones anteriores la gozaron; la generación actual la tendrá que pagar. Así de simple. No hay almuerzo gratis.

Los generosos salarios de funcionarios públicos, las increíbles prestaciones y pensiones de retiro, los altos niveles de deuda pública a pesar de altos niveles de impuestos… si parece demasiado bueno para ser real… posiblemente lo sea. No en balde los empleos en el sector público europeo eran mucho más apetecidos que los del sector privado. ¿Cómo era posible que el modelo europeo fuera tan superior? ¿La verdad? No lo era. Nadie quita el mérito de la productividad del empleado europeo gracias a los altos niveles de inversión de capital. Sin embargo, claramente se estaba gastando más rápido que su capacidad productiva. O ¿de dónde cree que se acumuló tanta deuda? Cualquiera puede actuar irresponsablemente. Lo que no podrá es dejar de enfrentar las consecuencias de su irresponsabilidad.

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