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Presidencia de México: bajón de segundo año

Martes 22 abril, 2014


 

Los tiempos son difíciles para el presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuya popularidad a nivel nacional el mes pasado se situó en el 37 por ciento, en comparación con el 55 por ciento un año antes, según la consultora GEA- ISA.

Las cifras son aún peores entre los empresarios.

Casi el 90 por ciento de los encuestados califica la gestión de la economía por parte del gobierno  como mediocre o mala, de acuerdo con la última publicación anual, Perspectivas de Alta Dirección de KPMG.

Un año antes, el 61 por ciento de los empresarios líderes calificaron como bueno o excelente el desempeño de Peña.

El principal problema es que la mayoría de los mexicanos se encuentra en condiciones peores que las de 2012, cuando Peña fue elegido.

El crecimiento económico fue de poco más del 1 por ciento en el año pasado, mientras que el precio de una canasta de bienes y servicios básicos se ha incrementado tres veces más.

Peña además está luchando para implementar dos grandes reformas, que prometió en su campaña electoral.

El Congreso mexicano aún no ha acordado los reglamentos, que promoverían una mayor competencia en el sector de las infocomunicaciones.

En la actualidad, América Móvil de Carlos Slim, controla tres cuartas partes de la telefonía fija mexicana, y dos tercios de los servicios móviles.

Mientras tanto, Televisa de Emilio Azcárraga, domina la radiodifusión televisiva.

El plan de Peña aseguraría que ningún grupo controle más de la mitad de cualquiera de esos sectores.

El plazo para la aprobación de los reglamentos para la reforma energética del mismo modo se ha perdido.

A principios de este año, el Congreso aprobó las leyes, lo que acabaría con 76 años de monopolio del petróleo y gas natural.

Pero sin las normativas claras, los inversores no tienen manera de saber las condiciones bajo las cuales podrían explorar y desarrollar los recursos potenciales.

Una opción es permitir que las empresas privadas desarrollen proyectos por su propia cuenta.

Otra sería dejar que la estatal Pemex continuara como el único propietario de los proyectos de explotación, mientras que subcontrate diversas operaciones a las empresas privadas.

El Partido Revolucionario Institucional de Peña, no tiene mayoría en ninguna de las cámaras del Congreso.