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Presidente ANEP apoya cárceles privadas

Miércoles 28 septiembre, 2011


Ivo Príamo Alvarenga
La Prensa Gráfica, El Salvador

Según informaciones de este periódico publicadas el 20 de los corrientes, hablando de la seguridad, el presidente de ANEP, Jorge Daboub, agregó que se debe iniciar “cuanto antes” el diseño de un asocio público-privado para construir una cárcel de seguridad, y confía en que hay empresarios interesados en invertir en la edificación de prisiones.

En un artículo del 21 de mayo, el secretario general de la UTEC expresó: “Ahora que están de moda las palabras ‘asocio público-privado’, el Estado y la empresa privada deberían invertir en talleres, fábricas y centros de capacitación laboral dentro de los centros penales, para que los reclusos puedan obtener un salario que les permita ayudar a sus familias, pagar la responsabilidad civil” y contribuir al costeo de su alimentación y capacitación laboral.

El problema hay que verlo desde una perspectiva muy amplia. Para enfrentar el auge de los delincuentes, es indispensable construir una enorme capacidad de los centros para encerrarlos. La Fuerza Armada al comenzar el conflicto bélico poseía alojamientos para unos 12,000 efectivos; en menos de cuatro años los elevó a 50,000. Algo así se necesita y el ejemplo da la pauta: construir barracas de madera adecuadamente cercadas, contando con los servicios necesarios incluyendo talleres, hospitales y lo que sea preciso.

La solución a mediano plazo incluye la instalación de centros privados de detención. La primera vez que abordé el tema fue hace más de cinco años, movido por el coraje que me provocó ver a cuatro señoras de una agencia de viajes capturadas, esposadas y subidas a un pick up por una nimiedad luego desvanecida. La detención y el trato indignante del Dr. Maza Sicilia, exministro de Salud, provocó similar reacción a uno de los mejores articulistas del país. Igual irritación causan casos como el de una pediatra de la Cárcel de Mujeres, la cual por distracción dejó su celular en el asiento de su vehículo. Los vigilantes la capturaron y la entregaron a la PNC, que con más racionalidad la dejó libre.

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