Miércoles 19 junio 2019

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Primer gran desastre

Martes 10 agosto, 2010


Ing. Samuel Yankelewitz Berger

La República, Costa Rica

 
Un nuevo flagelo amenaza a la humanidad. Sus consecuencias llevarán dolor, muerte y desolación a muchos lugares del planeta. Me refiero a la crisis alimentaria que ya se hace sentir en todo el mundo, sobre todo en los países más pobres y desvalidos. Se estima que entre 100 y 130 millones de personas estarán en alto riesgo de muerte en los próximos ocho meses. Según un estudio del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el número de quienes padecen hambre ha venido aumentando años tras año desde 1996, hasta llegar a alrededor de 854 millones de personas. Tal es la magnitud de la tragedia que hoy en día, cada cinco segundos, un niño menor de 10 años muere de hambre y de enfermedades derivadas de la desnutrición. 
 
El mismo presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en una reciente entrevista, pidió una acción coordinada a nivel global para contrarrestar los efectos de la crisis alimentaria. Según el funcionario, el aumento en los precios de los alimentos está generando desabastecimiento, hambre y desnutrición alrededor del mundo. Debido a esta situación, Zoellick cree que 33 países afrontan la posibilidad de malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y la energía. 
 
A su vez, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha dicho que la rápida escalada de los precios de los alimentos en todo el orbe alcanza proporciones alarmantes y que, según los datos del Banco Mundial, la crisis alimentaria iniciada hace tres años podría sumergir en la miseria a más de 100 millones de personas adicionales, especialmente en los países del tercer mundo. 
 
Pero no pensemos que la crisis está lejos, únicamente en Africa y Asia. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), como consecuencia del aumento en los precios de los alimentos los indigentes en Latinoamérica llegarán a 15,7 millones. La canasta básica para una familia promedio se encareció en 45% en los últimos nueve meses. En algunos países ya se sienten los efectos de la crisis alimentaria y se empiezan a tomar medidas.