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Productividad, despilfarro e impuestos

Martes 20 diciembre, 2011


Dos países centroamericanos tuvieron diferentes enfoques la semana pasada en lo que se refiere a la decisión de cómo producir y compartir la riqueza.

El Salvador aprobó una ley, la cual hará que las empresas y las personas de mayores ingresos paguen más impuestos.

Mientras tanto, el máximo tribunal de Costa Rica posiblemente ha puesto fin, a efectos prácticos, al plan del Gobierno de Laura Chinchilla de aumentar los tributos de varias maneras.

Los centroamericanos, que pagan pocos impuestos en comparación con los contribuyentes de los países ricos, anhelan contar con mejores servicios de seguridad, educación y salud pública.

Además, a muchos de los habitantes de la región les gustaría ver una mayor igualdad de ingresos y oportunidades.

El problema es que buena parte del sector público de América Central es ineficaz, corrupto, o ambas cosas.

En este caso, el no hacer nada perpetúa el statu quo.

Por otra parte, quitarle más dinero al sector privado no haría mucho para mejorar la calidad de los servicios públicos, tampoco habría transferencia de mucha riqueza de ricos a pobres.

El hecho de que El Salvador fuera capaz de aumentar los impuestos podría ser un caso excepcional, el resultado de un acuerdo entre el partido gobernante del presidente Mauricio Funes y un grupo de congresistas encabezado por el expresidente Antonio Saca, cuya imagen necesita un impulso en medio de alegatos de que desvió fondos públicos durante su administración.

En Costa Rica, por otro lado, muchas personas se opusieron a la subida de impuestos propuesta, mientras que el Estado no ofreció ningún plan para recortar gastos, incluyendo el alto costo de los salarios del sector público.

Cerca del 20% de la fuerza laboral de Costa Rica se compone de empleados estatales, muchos de los cuales ganan el doble de sus contrapartes en el sector privado.

Además, sus trabajos son permanentes, independientemente de si son o no productivos.

En comparación, en Panamá y Guatemala, el sector público representa tan solo el 10% y el 4% respectivamente, de la fuerza laboral.
Con el fin de que la región avance, las personas con dinero tienen que contribuir más al bienestar nacional.

Al mismo tiempo, los contribuyentes de cada país deben tener confianza de que sus cuotas hacen más que crear un sistema de bienestar para el sector público.