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Reforma energética mexicana: grandes expectativas

Domingo 17 agosto, 2014


 

Es temprano para pensar en la revocación del plan mexicano, lanzado la semana pasada, que abre el sector de gas y petróleo a las empresas privadas.

Los mexicanos se beneficiarán, suponiendo que las nuevas inversiones productivas generen ingresos y reduzcan los costos de energía.

Al mismo tiempo, cualquier incapacidad para producir resultados positivos, podría dar lugar a un rechazo de la reforma, una de las más polémicas en la historia moderna de México.

Por ahora, las empresas privadas, ya sean nacionales o extranjeras, podrán desarrollar proyectos de petróleo y gas, así como las operaciones conexas tales como tuberías, tras la aprobación de las nuevas normas por el presidente Enrique Peña.

Varias empresas, entre ellas Royal Dutch Shell y Exxon Mobil, han expresado su interés en invertir en México, que cuenta con 14 mil millones de barriles de reservas probadas, pero donde la producción se ha reducido en una cuarta parte durante la última década, principalmente debido a la falta de fondos para los nuevos proyectos.

Algunas de las opciones más prometedoras, incluyendo varios sitios en el Golfo de México, son especialmente caras.

En dos años los mexicanos sentirán los beneficios de la reforma, incluyendo un acceso más amplio a los servicios energéticos; precios más bajos para petróleo y gas natural, junto con gasolina de mejor calidad, dijo Emilio Gamboa, coordinador senatorial del Partido de la Revolución Institucional de Peña.

Los precios de los alimentos también bajarán gracias a la producción de fertilizantes, derivados del aumento de los volúmenes de la materia prima local.

Por su parte, la estatal Petróleos Mexicanos se enfrenta a problemas financieros.

Por un lado, los gobiernos históricamente la han privado de ingresos que podrían utilizarse para la inversión.

En lugar de ello, Pemex ha sido una fuente barata de fondos para otras iniciativas.

Además, Pemex tiene una fuerza de trabajo excesivamente grande, así como a menudo ineficiente.

Pero Pemex podría aparecer no tan mal a un futuro gobierno, aun si los resultados de la reforma sean menos impresionantes que las promesas que actualmente se hacen.

La estatal padece de varios defectos. Sin embargo, Pemex - un monopolio público durante tres cuartos de siglo- sigue siendo un ícono para muchos mexicanos.