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Sobre subsidios correctos e incorrectos

Miércoles 27 octubre, 2010


Rafael Castellanos
La Prensa Gráfica, El Salvador
 
Una economía sana adopta dos grandes principios, solidaridad y subsidiariedad. La solidaridad auxilia directamente a quienes no pueden por sí mismos, los extremadamente pobres. La subsidiariedad llama a que los problemas que la sociedad puede por sí misma no sean resueltos por el Estado. 
 
El Ministerio de Economía está corrigiendo el subsidio al gas licuado, que como el transporte, agua y electricidad, han sido incorrectamente aplicados. Pesan sobre las finanzas del estado y lo peor del caso, benefician injustamente a personas de medianos y altos recursos, a comercios e industrias.
 
La corrección que hace el gobierno está bien orientada, pero no es suficiente. Va en la dirección correcta al eliminar el subsidio para algunos sectores, pero deja aún muchos que no lo deberían tener. Las finanzas del estado están muy golpeadas y ante la escasa inversión y poco crecimiento que se vislumbra no mejorará mucho la recaudación, así que disminuir el gasto en lo innecesario, como esto, le deja fondos disponibles para lo urgente.
 
El diseño perverso del subsidio radica en que se subsidia la oferta, no la demanda. Se paga a los que proveen y gozan del subsidio quienes tienen poder adquisitivo, negocios, del restaurante formal, al informal que en pick up vende en la calle sin pagar ningún impuesto.  Ahora es de aplaudir y esperar que el gobierno se anime a profundizar en corregir la situación del todo, pues aproximadamente el 65% de los consumidores aún recibirá subsidio y eso es muy alto, ya que la cifra de extrema pobreza es cerca del 35%.