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Sopa, loco

Lunes 06 febrero, 2012


Bayardo Altamirano
El Nuevo Diario, Nicaragua

Uno oye hablar de sopa y no sabe a qué se refieren. Será de mondongo o será de cola. Nada de eso. Como hay mucha alharaca, por fin averiguo que es una propuesta de ley contra la piratería informática a punto de ser discutida en el Congreso de Estados Unidos que logró que todo Internet se uniera para protestar y se canceló la votación.

El 18 de enero tuvo lugar un hecho sin precedentes. Miles de sitios se unieron en un acto de protesta virtual. Wikipedia, la popular enciclopedia, puso una página oscura con la leyenda “Imaginemos un mundo sin conocimiento gratuito”, para bloquear el contenido de su versión en inglés por 24 horas, en protesta por la bendita legislación.

¿Por qué protesta Internet contra un tratado comercial contra las falsificaciones? Porque abarca mucho más de lo que anuncia en su título y sus consecuencias irían más allá de las apariencias. Nos quieren dar gato por liebre. Las razones para la desconfianza empiezan precisamente en el hecho de que hablan no de la piratería de los productos, falsificaciones, sino de piratería de contenidos.

A pesar de haber eliminado la parte más polémica, en la que se proponía que las operadoras cortaran la conexión a la red de los usuarios que continuasen descargando contenidos ilegales tras dos advertencias, todavía quedan otros puntos: uno de los más criticados es el artículo 23, que establece la aplicación de penas criminales a la piratería de propiedad intelectual y otros “derechos relacionados” que sea realizada “a escala comercial” y a quien ayude a estas infracciones. Esto mete de lleno a los proveedores de Internet como posibles afectados.

Bajo estas leyes, lo ilegal de una obra protegida podría ser un crimen que se castigaría con un máximo de cinco años de cárcel, y tener una foto, una canción o un video protegido en un sitio web podría conducir a que el sitio desapareciera. La ley fue concebida por mega corporaciones de la industria del entretenimiento y la cultura, así como organizaciones y empresas en los campos más diversos y fue promovida por cabildeadores en Washington que se echaron al bolsillo a los políticos con la intención de proteger productos, pero de paso bloquear tanto el derecho de cita como las limitaciones y excepciones que usualmente son comunes bajo los derechos de autor

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