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Sueldos de ignominia, bofetón al pueblo

Martes 06 marzo, 2012


Fernando Mollinedo
La Hora, Guatemala

Los datos publicados por elPeriódico los días viernes y sábado recién pasados, demuestran que para estafar al Estado se puede utilizar la ley, retorcerla, justificarla, exprimirla o bien pasársela por el arco del triunfo con tal de lograr los intereses particulares de asignar salarios exorbitantes a toda una camarilla que laboran en el Congreso de la República.

1,329 empleados desempeñan funciones tan corrientes como lo son ser secretarias, taquígrafas, ujieres, asistentes, analistas… ¿de qué?, pilotos, personal de servicio, mantenimiento y otras actividades que no son PARANORMALES, es decir que no necesitan una tecnificación especialísima o tecnológica que justifique los sueldos desproporcionados que se les pagan.

No cabe duda que el Congreso de la República es el ente más desprestigiado de la institucionalidad guatemalteca; pero no en sí como institución; el desprestigio se lo han revestido sus integrantes políticos mal denominados representantes del pueblo; tanto asco da conocer que es el refugio de quienes desempeñan el papel protagonista de amantes de los diputados/as, quienes “trabajan” cerca de sus protectores económicos y sentimentales con sueldos que rayan en la ignominia.

¿Cómo es posible que una secretaria “ejecutiva” gane TREINTA MIL QUETZALES MENSUALES? Una “auxiliar” de oficina gana CATORCE MIL NOVECIENTOS QUETZALES MENSUALES, ¿qué otra clase de servicios prestarán estas personas para que se les pague tan bien? Y aun así, si así fuera, le resulta muy pero muy demasiado caro al pueblo pagar tanto sueldo por un trabajo normal y corriente.

Pero… ¿Qué se le puede pedir al miasma político? ¿Será que en realidad representan a la población guatemalteca? Entre ellos según dicen, hay violadores, ladrones, traficantes, tratantes, estafadores, evasores de impuestos de las empresas familiares cuyos intereses representan de muy buena forma en detrimento del pueblo, en fin… como dijo la filósofa Paquita la del Barrio: hay toda clase de alimañas; por supuesto, debe haber muy pocas excepciones.

Pero volviendo al asunto de los sueldos, da cólera emocional el conocer que una simple secretaria devenga hasta QUINCE MIL QUETZALES MENSUALES por realizar un trabajo que no tiene nada de espectacular o científico; ¡CLARO! los diputados disponen del dinero del pueblo a diestra y siniestra como un BOTÍN ELECTORAL GANADO HONRADAMENTE que hay que hacer chinche para que, los mismos empleados “tributen” mensualmente y en forma directa a las cuentas de los diputados que les consiguieron el trabajo o que lo “desquiten” de otra forma. ¡Ah Clase política por la gran …diabla!

Mientras tanto… los niños con hambruna, muriéndose por disentería y mal nutrición; los escolares nacionales en las escuelas públicas recibiendo clases sobre blocks y en galeras, los hospitales desabastecidos de los insumos mínimos, mientras que los empleados del Congreso disfrutan de sueldos inmerecidos por sus actividades normales diarias.

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