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Técnica y política en la economía

Viernes 01 octubre, 2010


Mario Antonio Sandoval
Prensa Libre, Guatemala

Por ello adquiere tanta importancia la labor arbitral de la institución llamada a regular dentro de los cánones aceptables la parte macroeconómica, más relacionada con los números y las estadísticas, sin olvidar, por supuesto, la importancia del factor microeconómico, relacionado de manera directa con los seres humanos. El crecimiento económico de un país depende, en realidad, de este segundo factor mencionado.

LA LICENCIADA María Antonieta de Bonilla realizó durante el período de su gestión una labor correcta, y por ello los diversos sectores involucrados no tuvieron motivos para criticarla en forma justificada. Demostró la capacidad profesional de la mujer guatemalteca, porque estuvo al frente de una de las instituciones económicas más importantes del país, y salió avante, sin novedad. El sector privado organizado sugirió dejarla en el puesto y hacer lo mismo con el superintendente de Bancos, licenciado Édgar Barquín, para darle continuidad a las tareas de ambas entidades, idea aceptable pero no indispensable. La decisión presidencial fue otra, y este último funcionario fue escogido para ejercer la presidencia del Banco de Guatemala, a partir de hoy.

CUANDO LA SITUACIÓN ECONÓMICA de un país tiene las características de la guatemalteca en estos momentos, es importante la escogencia de alguien con experiencia en varios de los aspectos económicos. Desde ese punto de vista, la llegada de Édgar Barquín a la presidencia del Banco de Guatemala no debe despertar suspicacias. Ha trabajado en la banca privada, es abogado y economista, tiene estudios fuera del país en finanzas aplicadas a la banca, lavado de activos, seguros y otros; ha sido docente universitario y tuvo una variada trayectoria en la Superintendencia de Bancos. 

A MI JUICIO, EL NUEVO presidente del Banco de Guatemala tiene, además, experiencia política en el campo puramente electoral y partidista. Debe ahora aplicar esos conocimientos a la política en el sentido clásico de la palabra. La banca central, bien administrada y sobre todo con la idea de actuar con mentalidad de árbitro, no de defensor de intereses sectoriales, puede tener efectos positivos para el necesario balance entre los legítimos derechos de todos. 

DESDE LA PERSPECTIVA de la ética, las acciones de entidades como la Superintendencia de Bancos o la Presidencia del Banco de Guatemala y la Junta Monetaria deben ser analizadas por sus consecuencias positivas o negativas para la generalidad, y no para un determinado sector. Parecería innecesario o, peor aún, una pérdida de tiempo, hacer estas consideraciones. Sin embargo, los casos de la crisis económica estadounidense y europea de hace un par de años demuestran la fundamental necesidad de preguntarse acerca de esos efectos. El desbalance y, por tanto, el favoritismo constante a un sector socioeconómico es el camino seguro a afianzar la ingobernabilidad política. Debido a ello la importancia de trabajar en beneficio del país.

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