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Televisión, política y elecciones

Lunes 14 noviembre, 2011


Guillermo Rothschuh Villanueva
El Nuevo Diario, Nicaragua

Las elecciones nacionales del 6 de noviembre de 2011, para elegir presidente, diputados nacionales, departamentales y al Parlamento Centroamericano, revalidaron que los medios, sin desmedro de las movilizaciones y concentraciones políticas, siguen siendo una prima muy alta para inclinar la balanza a favor de las distintas fuerzas contendientes. El paradigma mediático continúa siendo el paradigma dominante. La televisión se instaló como dispositivo central para irradiar en todas las direcciones los rostros, voces y poses, de los cinco candidatos aspirantes a ocupar la silla presidencial. No discutimos cuál de los medios fue más a fondo en el análisis y presentación de programas. Ni dudar que fueron los medios impresos, pero no tuvieron la incidencia ni la capacidad de galvanización de las conciencias, como la tuvo la televisión. El repunte de las redes sociales registra la aparición de nuevos actores, aun así la televisión ocupó la centralidad comunicacional de la política.

Las estaciones de televisión durante 18 horas continuas mantuvieron informadas a la ciudadanía de lo acontecido en ese día. Los canales 4, 6, 8 y 13 presentaron una sola cara, no reportaron disturbios, alteraciones, nada que perturbara la visión que ellos transmitían. El Canal 2 abrió micrófonos al final de la tarde para que la ciudadanía expresara su descontento y los juicios desfavorables que le merecían el desarrollo de las elecciones. Canal 15 (100 % Noticias) inició sus transmisiones desde las 5:00 a.m. en alianza con EL NUEVO DIARIO. Vos TV (Canal 14) privilegió entrevistas en estudio y reportajes especiales. La televisión mostró casi en tiempo real cada uno de los acontecimientos que se registraron a lo largo del país. La televisión ratificó su condición hegemónica. Sigue marcando las preferencias. El desafío mayor provino de las redes sociales. Su importancia resulta fácil determinarla. EL NUEVO DIARIO y La Prensa, colgaron en su sitio web videos para que la ciudadanía se enterara de lo que acontecía en el país. Los desplegados de los distintos canales dando a conocer las alianzas forjadas y la dimensión de su cobertura, anunciaba una disputa real por acaparar a las audiencias.

Una constante del Presidente Daniel Ortega ha sido utilizar la televisión. No hay acto político o de cualquier otra índole, que no recurra a la televisión. Las tarimas desde donde monologa con sus seguidores son un gigantesco plató televisivo. El desplazamiento de los camarógrafos es precedido por la llegada de un equipo que se encarga de montar el entarimado a la altura de las cámaras, decorar con flores y banderas e instalar grandes pantallas televisivas en el mismo sitio, para que los asistentes convocados a la actividad proselitista puedan ver desde diversos lugares la figura de su líder. No dejan nada a la improvisación. Para lograr mayores efectos, todo es pensado y concebido de antemano. Ortega está persuadido que gobernar supone estar en contacto directo con sus seguidores. Conscientes de la importancia de la televisión en la justa electoral, apresuraron el paso sacando de nuevo Canal 6; imprimiéndole la misma lógica y el mismo perfil informativo con que funcionan los canales 4, 8 y 13. Lo limitaron a ser un eco de Canal 4. Una lástima. Operó más como repetidora que como un canal con programación y personalidad propia.

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