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Una carta para Otto

Viernes 11 noviembre, 2011


Brenda Sanchinelli Izeppi
Prensa Libre, Guatemala

El 6 de noviembre del 2007 escribí al general Otto Pérez Molina una carta, que fue publicada, en www.yoinfluyo.com, un portal mexicano donde escribía yo ocasionalmente, recuerdo que fue unos días antes que Colom le venciera en la segunda vuelta, y para mí fue un golpe durísimo la derrota del general. De cuatro años para acá, las necesidades del país se han duplicado y mi redacción ha mejorado considerablemente también… ¡gracias a Dios! Cuando escribí la misiva, básicamente yo era una persona que aún creía en los ideales, no había entrado al mundo real de la política, todo lo que creía que sabía solo estaba en libritos de texto que me hacían ser un poco ingenua. Básicamente lo que le escribía “al general”, era sobre los ideales, le decía que cualquiera puede llegar a ser presidente, pero lo que realmente sería una tarea titánica, es llegar a ser un “buen presidente” y recordado como un hombre que cambió la historia. Le manifestaba mi admiración y también aseveraba que para mí, él era posiblemente la última esperanza de un cambio para Guatemala, le suplicaba: ¡no nos defraude!, que los grupos de poder no lo copen, ojalá lo dejen escuchar la voz del pueblo, y lo invitaba a que nunca dejara de leer los diarios y tener los pies sobre la tierra. Le pedía que no se dejara manipular por los grupos de poder, porque él, mejor que nadie conocía cómo se mueven esos mundos y submundos dentro del Gobierno. Lo exhortaba a sentar un precedente:

“Demostrar que sí se puede ser honesto estando en la Presidencia”. Al final me despedía diciéndole que en sus manos estaba ser un presidente más, al que todo el mundo llamase corrupto o ser el presidente del cambio y que el ideal que una vez lo llevó a inscribirse en la Escuela Politécnica cuando era un jovencito, renaciera hoy, que es un hombre de experiencia y sabiduría, para que cuando tomara posesión de su cargo y sus sueños se hicieran realidad, todos lográramos juntos ese sueño de paz y libertad.

En fin, mi idealismo me hacía ver las cosas desde un punto de vista poético, romántico y soñador, y mi percepción sobre Otto Pérez Molina, en estos cuatro años cambió, al ver cómo entraban a su partido algunas personas cuestionadas por corrupción y algunos dirigentes que lo copaban y no lo dejaban actuar. A pesar de esto, le reitero a Otto Pérez lo que le escribí hace cuatro años, porque estoy segura que sus ideales aún están latentes y su voluntad de ejercer un verdadero cambio en Guatemala es real. Lo complicado es el panorama actual de nuestro país, que sin duda ha cambiado mucho, necesitamos una reingeniería completa del Estado, para poder salir adelante.

Hoy más que nunca es necesario que Otto muestre su templanza para dar a la población esa sensación de seguridad, que el pueblo pide a gritos. Que todos los conocimientos que adquirió en su carrera militar los ponga al servicio de un pueblo sediento de justicia y seguridad. Este punto fue el pilar fundamental en el que basó su campaña, y la razón por la que muchos votaron por él, este es el breakpoint, de su vida y la nuestra, pidamos a Dios que lo ilumine.

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