Lunes 19 agosto 2019

Logo Central America Link

Una crisis que no termina

Martes 07 septiembre, 2010


Juan Manuel Villasuso
La República, Costa Rica
 
Algunos lanzaron las campanas al viento, varios fueron cautelosos y otros se declararon pesimistas. Esas fueron las reacciones de los economistas a principios de este año en relación con la crisis económica.
 
Tanto en el ámbito internacional como en el local, los signos de la recuperación se presentan confusos; y la producción, la inversión privada y la creación de empleos no responden con el vigor requerido para superar el poco dinamismo del consumo y la timidez de los inversionistas.
 
En Costa Rica se escuchan las voces de siempre, que sin tomar en cuenta la realidad apuntan al déficit fiscal como el enemigo permanente, el causante de todos los males macroeconómicos, el que nos hundirá en la hiperinflación y elevará las tasas de interés a niveles astronómicos como resultado del “estrujamiento” financiero.
 
A esos “austerianos”, como los llama Krugman, no les importa la reactivación, sino evitar que el Estado mantenga su protagonismo y siga estimulando la producción y el empleo. Pero están equivocados. Las cifras lo demuestran. Nuestra inflación rondará el 6%, no tan baja como el año pasado de profunda recesión, pero muy inferior al promedio de la última década; esto a pesar de que el déficit fiscal será de alrededor del 5% del PIB. ¿Relación directa entre inflación y déficit? Los datos lo desmienten. 
 
Frente a un contexto que aun evidencia rasgos recesivos, como lo comprueba el IMAE, que aumentó coyunturalmente entre octubre de 2009 y marzo de este año, pero ha venido decayendo en los últimos meses, sería contraproducente eliminar los estímulos de las finanzas públicas al crecimiento productivo y a la generación de puestos de trabajo.